José Luis Álvarez Arruabarrena (Elorrio 1924 – Donostia 2011) vivió su juventud en los duros años de la posguerra en el seno de una familia de seis hermanos cuyo padre fue represaliado tras finalizar la guerra civil. Sorteó la adversidad de la muerte de su progenitor y asumió su papel de primogénito sin que su incipiente interés por la pintura sufriera menoscabo alguno.

Conoció el dibujo técnico diseñando piezas en las fundiciones en las que trabajó desde muy temprana edad. Combinó su labor profesional con estudios de Dibujo Artístico en la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona. Pintó paisajes del Valle del Duranguesado, en Bizkaia, y también del Alto Deba, en Gipuzkoa, donde mantuvo estrecho contacto con artistas como Miguel Okina o Julio Galarta.

Su esposa, Agustina Ochoa, con la que tuvo seis hijos, contribuyó a consolidar su carrera artística y su afición a la pintura de marinas, que desarrolló en prolongadas estancias en Zarautz y su entorno, y maduró en Hondarribia o Pasaia. La pintura de Juan Larramendi o José Gracenea enganchó su paleta a los paisajes del Valle del Bidasoa y a las luces de la Bahía de Txingudi, en Irún. El apoyo de su mujer también fue notable en la divulgación de su obra en exposiciones que el artista realizó en las tres capitales vascas y en otras localidades, algunas con notable éxito de crítica y público.

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